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Moisés Acedo Codina, Morfopsicologías, Fisiognomías, Psicologías, Morfologías,

¡Hola amigos y amigas de la psicología humana! ¿Cómo estáis?

El Psicópata, posee una personalidad, que sin llegar a ser una enfermedad mental, es anormal. Se la diagnostica, según el DSMIV (Manual de diagnóstico de Psiquiatría) dentro de los Trastornos de Personalidad, como un TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD.

La mayoría de nosotros cuando escucha la palabra psicópata, cree erróneamente que se trata de ese asesino despiadado Hannibal Lecter del Silencio de los corderos, pero no es así. Muchos de estos psicópatas están integrados o «cobardes» en nuestra sociedad, están entre nosotros y pasan totalmente desapercibidos, porque muchos de ellos no comenten ilícitos visibles. De hecho, en muchos casos la psicopatía está socialmente aceptada como un comportamiento adecuado, sobre todo en determinados ámbitos laborales, cuando se trata de despedir del trabajo a alguien, sabiendo que tiene familia, y sin muchos escrúpulos, por citar un ejemplo. Sin embargo, el impacto que las personalidades psicopáticas pueden tener en la vida diaria es muy preocupante, a la vez que destructiva. Se trata de personas que cumplen con los requisitos de la psicopatía pero que no se involucran en conductas delictivas. El perfil psicosocial del psicópata subclínico integrado o «cobarde» es fácil de establecer; gracias a la Morfopsicología, y podemos diferenciarlo del psicópata criminal o «valiente», gracias a la desigualdad de algunos elementos del rostro, situados en la zona media del mismo, que es donde se encuentra el sistema Límbico emocional: los pómulos y la nariz. Espero que os guste el artículo y no olvidéis darle a like, gracias!

En la universidad de Wisconsin-Madison, se ha llevado a cabo una investigación neurobiológica, donde se ha descubierto que existen diferencias en los cerebros de los presos psicópatas: tienen reducidas las conexiones entre la corteza prefrontal y la amígdala, y eso se traduce a inhibición de sentimientos, falta de empatía y nulo sentido de culpabilidad. Vemos como poco a poco, la verdad sale a flote y sólo tiene un camino, por tanto, sí podemos decir que rostro y cerebro nos brindan una información 100% fiable y objetiva psicológica.

Aunque tanto el psicópata integrado como el criminal tienen Alexitimia, la diferencia fundamental entre los psicópatas integrados (no criminales) «cobardes» y los psicópatas criminales «valientes», es el tipo de delito (robo, prevaricación, delito fiscal, homicidio, agresión sexual). Ambos tipos de psicópatas tienen la misma estructura básica de retracción del Sistema Límbico en la personalidad y las emociones, son diferentes en la vertiente conductual: unos son antisociales y delincuentes y los otros no, aunque generalmente el psicópata criminal o valiente es el que más abunda, y lo explicaré más adelante. Así desde el punto de vista jurídico forense, existe el concepto de que la diferencia entre la psicopatía criminal y la psicopatía subclínica, radica por lo tanto en su vertiente conductual. En la siguiente tabla podemos ver los rasgos psicopáticos según la perspectiva de H. Cleckley (psiquiatra norteamericano) y Robert Hare (psicólogo forense canadiense).

ANTROPOMETRÍA O MORFOLOGÍA
Antes de centrarnos en la morfología del psicópata integrado y del criminal, cabe decir que en ambos casos existe la posibilidad de cometer asesinatos o de no cometerlos, dependiendo del medio exógeno donde se encuentren y del detonador que podrá activar o no al psicópata en cuestión. La psicopatía la vemos en una retracción de la zona media del rostro: los pómulos y la nariz o tabique nasal, que es donde hay enlace directo con el Complejo Sistema Límbico emocional. Las estructuras de la corteza frontal junto con el Sistema Límbico, procesan los estímulos emocionales y los integran a funciones cerebrales complejas, las cuales incluyen: decisiones racionales, expresión e interpretación de conductas sociales e incluso la generación de juicios morales, entendiéndose estos últimos como los actos mentales que afirman o niegan el valor moral frente a una situación o comportamiento. Estas son las estructuras neuroanatómicas que están vinculadas con la emoción (12): lóbulo temporal, Cuerpo calloso, Giro parahipocampal, Circunvolución del cíngulo, Corteza orbitofrontal, Áreas 10, 11 y 47 de Brodmann y Área septal.

Eso sí, podemos afirmar que en la mayoría de casos de psicopatía existe Alexitimia (incapacidad para identificar las emociones propias). Además de la retracción de la zona media del rostro (Complejo Límbico) o la Alexitimia (incapacidad para identificar las emociones propias), y otros factores como el prognato (RL) o el ortognato (RF), habrá que ver el tono global de la persona, ya que cuanto inferior es el tono, más facilidad existe para desconectar de la consciencia, y por tanto, para asesinar si acontece.

Esto lo veremos sobre todo en los ojos, que son el receptor del cerebro más evolucionado, el cerebro humano (Córtex y Neocórtex). Cuando un psicópata posee los ojos caídos (átonos) hay siempre más posibilidad de que pueda perder los papeles, mientras que si son tónicos (rasgados), habrá más consciencia, y más control, aunque en cualquier caso, este control no lo eximirá de la psicopatía.

INTERPRETACIÓN PSICOLÓGICA O MORFOPSICOLÓGICA
PSICÓPATA INTEGRADO SUBCLÍNICO O «COBARDE»:

Si miramos el rostro de frente, vemos una retracción media del rostro, con los pómulos hacia el interior, donde se encuentra el Sistema Límbico emocional, dando la apariencia de un reloj de arena. Son personas de tendencia antisocial, aunque no suelen ser agresivos, de no ser que se vean acorralados. Son esas personas de las que oímos «si parecía tan buena persona ¿Cómo ha podido hacer esto…?» Saben herir a las personas con las palabras clave, donde más duele.

Existe mucha facilidad para hacer dinero y suelen ocupar cargos como jefes de personal, que no dudan en despedir a alguien cuando se les ordena, aunque sea sin motivos y tengan familia, sin remordimiento alguno. Suelen ser los hermanos mayores de la familia, que previamente y en algún caso hayan podido desarrollar el «Síndrome de Caín». Los psicópatas subclínicos son propensos a involucrarse en conductas sexuales de riesgo y a emplear tácticas coercitivas para obtener sexo, incluyendo el uso de drogas o actos de intimidación física o verbal. Esto último indica que los psicópatas utilizan el miedo y otras tácticas de manipulación para dominar y controlar. Suelen utilizar el maltrato psicológico o «violencia invisible». Suelen atacar mientras uno duerme. Tienden a la mentira, la hipocresía, y la falsificación de la verdad.

PSICÓPATA CRIMINAL O «VALIENTE»:

Este tipo de psicópata es el que más abunda y lo vemos en la mayoría de asesinos en serie. La retracción de la zona media del rostro, esta vez la vemos en la retracción a nivel de altura, con el tabique nasal muy corto, pero con pómulos prominentes: suele ser narcisista, egocéntrico e impone su voluntad por la fuerza, por las buenas o a las malas (lo vemos en la mayoría de psicópatas asesinos en serie, con su «firma» posterior).

El narcisismo lo vemos en la dilatación de pómulos, que es la capacidad o necesidad de representar: «aquí estoy yo». Suelen tener un filtrum alargado y posible gran bigote, signo de egocentrismo para llamar la atención (necesitan reconocimiento).

Son los más desalmados, agresivos y despiadados, capaces de llevar una doble vida con amor hacia la familia, y gran violencia hacia los demás. Este tipo de personas se describen como un patrón de comportamiento inestable, impulsivo y de gran versatilidad criminal. Alto grado de violencia y muy poca paciencia, involucrándose fácilmente en conductas delictivas graves.

Los psicópatas criminales pueden agredir sexualmente fuertemente, pero generalmente atacarán a quien puedan dominar, o a los más débiles, por puro instinto de supervivencia. También suelen ocupar altos cargos y son muy inteligentes, pero estos psicópatas sí pueden tener «lazos» con otras personas, aunque generalmente siempre habrá un interés detrás de su benevolente sonrisa. Son contundentes y sádicos en su forma de obrar si se les provoca, y atacan de cara. Elementos como un gran bigote, significa la mayoría de las veces «narcisismo», y forma parte de la personalidad ególatra del psicópata.

Sin más me despido de todos vosotros y vosotras, esperando os haya aclarado un poco el tema de la psicopatía «integral» y «criminal», que repito no es un trastorno mental, sino antisocial de personalidad. Saludos y hasta pronto con más noticias rostro-psique! Moisés Acedo Codina, Morfopsicologías, Fisiognomías, Psicologías, Morfologías,